La población es esencialmente rural y está
marginada de los principales servicios. No poseen electricidad, ni gas, ni agua
corriente.
El
santiagueño es muy hospitalario, paciente y sumiso. Muchas veces se
lo acusa de falta de iniciativa, pero ha estado tan condicionado por un
medio adverso o sometido a trabajos que lo han esclavizado, que no cree que
pueda tener una vida mejor.
Durante muchos años han sido nómades.
Como no poseen la propiedad
de la tierra en la que habitan, construyen viviendas
precarias y no se sienten estimulados para mejorarlas.
Las familias son muy numerosas, tienen un
promedio de 6 hijos. Es frecuente también que críen a hijos de otros o a
sus propios nietos por la migración de los jóvenes hacia las ciudades, en
busca de trabajo,
ya que en la zona la economía es de subsistencia y la tecnificación
inexistente. Es frecuente, por lo tanto que migren para trabajar en las
cosechas o en la tala del monte
La elevada natalidad no se aprecia a causa
de la elevada mortalidad infantil, causada por la desnutrición y la escasa
o nula atención de la salud.
El
90% de los adultos no ha completado o iniciado el nivel primario de educación,
ya que los edificios escolares eran muy pocos y se encontraban muy alejados.
La Parroquia ha contribuido en todos estos
años a mejorar la situación de los pobladores: apoyando su reclamo
sobre las tierras,
facilitando la construcción de casas
de material, aportando asistencia
sanitaria con la creación del Hospital zonal y del Centro de
Salud. En cuanto al área de la educación,
con la creación de numerosas escuelas, se posibilitó que todos los niños
terminen su ciclo primario apoyados por sus padres, que son concientes ahora
de la importancia del mismo.
Se sigue trabajando en la capacitación y búsqueda
de fuentes de trabajo
para la zona. A través de las organizaciones de campesinos se emprenden
nuevos proyectos, ganadería, apicultura, mejores cultivos, que permitan
elevar el nivel de vida de la población.
También,
la Parroquia valora las manifestaciones culturales propias de los pobladores.
Para los santiagueños, la música
es muy importante y está presente en todas las celebraciones religiosas.
Con respecto a las artesanías
autóctonas siempre se los ha estimulado intentando favorecer la venta de
las mismas, para que las recuperen y las transmitan a sus hijos, evitando así
que se pierda la técnica.
El aislamiento de las viviendas, la falta
de caminos y de medios adecuados no contribuye a la comunicación.
Sin embargo, se van superando inconvenientes y la creación de la radio FM
parroquial ha sido se gran ayuda en este aspecto.
En
todos estos años se ha experimentado un crecimiento importante en la
concientización de los pobladores con respecto de sus propias capacidades y
de sus posibilidades. Esto los ha llevado a tratar de superarse, a
intercambiar experiencias con los demás, trabajar juntos y colaborar en
tareas comunitarias.
Las cartas
de las profesoras y de
los alumnos de la escuela de Tres Varones que describen la vida
cotidiana en Boquerón
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