La vivienda típica de la región es el “rancho”. Se
construye con cuatro horcones de quebracho, que le sirven de sostén. El techo
es de tirantes de quebracho blanco y ramas de jarilla y las paredes de adobe. En
general se trata de un solo ambiente en el que convive toda la familia.
El riesgo principal de este tipo de casas consiste en que
ellas anidan fácilmente los insectos, en especial la vinchuca, transmisora del
Mal de Chagas.
Los “ranchos” se encuentran dispersos en el monte. No están
agrupados ni alineados, sino muy separados unos de otros.
Aportes de la Parroquia:
Durante el período 1980-1982 se recibió apoyo de parte del
gobierno para un plan de Erradicación de Escuelas ranchos y algunas viviendas.
Pero fuera de este período no se contó con ningún apoyo gubernamental, se
llevaron adelante trabajos con planes de ayuda mutua.
Se comenzó con la construcción de ladrillos y luego se le
pagaba a un albañil para que asesore a los demás y entre varios construían
primero una casa, luego otra, poniendo cada uno su grano de arena, ayudándose
entre todos. Los techos, de chapa, zinc, que es muy caluroso, pero no permite
que los insectos hagan sus nidos.
Lo importante es que poco a poco descubrieron la importancia
de tener una vivienda más conforme a su dignidad de personas. En estos años
se han construido alrededor de cincuenta casitas y se ha ayudado a mejorar
muchas más. La Parroquia ha colaborado con los materiales y la dirección de
obras.